La mayéutica está relacionada directamente con la figura de Sócrates. El filósofo griego, originario de Atenas, marca un hito en la historia de la filosofía y del pensamiento occidental. Platón, su discípulo más famoso, se encargó de conservar para el futuro su particular método de preguntas y respuestas para llegar a construir una idea, resolver una cuestión complicada o simplemente marcar el camino que se debería seguir para comprender mejor un concepto. Los diálogos platónicos, en efecto, no son sino el retrato de lo que es la mayéutica y de lo que aquí entenderemos por mayéutica del comentario. Construir el aprendizaje es una tarea que hoy puede realizarse en estos foros virtuales de alcances insospechados que llamamos blogs. ¿Cómo? A través precisamente de este interesante camino socrático.

Para tener una imagen más clara de lo que es la mayéutica del comentario habría que recordar el significado de este concepto. Se trata, como seguramente sabes, de una palabra griega que quiere decir el arte o la técnica de asistir un parto. La mayéutica, por tanto, representa ese conocimiento esencial para traer al mundo a alguien o, en este caso, algo. Ayudar en el parto es asistir al momento en el que se da a luz algo que de estaba dentro de ti y se convierte ahora en una presencia y evidencia ante ti. Esta imagen hay que trasladarla a la relación entre el maestro y el alumno. Aunque vale la pena recordar que hay un supuesto fundamental en todo esto, a saber, que conocer y recordar son lo mismo.

Mayéutica del comentario: la red y el aula

 El fundamento de la mayéutica como método de aprendizaje está en el diálogo. - tuitéalo     Sin la participación activa de al menos dos personas es imposible llegar al objetivo de dar a luz a las ideas. Habría que subrayar aquí esa linda palabra: participación. El ejercicio del diálogo en el encuentro con otros supone la voluntad de ser parte de ese momento, de apropiarse de él. Esto que se dice tan fácil tiene como base algo que suele ser el terror de todo ser humano, a saber, la responsabilidad. En el aula el maestro tiene la responsabilidad de guiar al alumno en un recorrido de conocimientos previamente establecido, pero el alumno también debe participar de ese momento para hacer suyas cada una de las lecciones.

El conocimiento se vuelve propio cuando hay un auténtico diálogo. - tuitéalo    

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Si me sigues hasta aquí sabrás que el mejor momento para darse cuenta de que esto se está cumpliendo no es mientras el maestro realiza una exposición, sino cuando se establece un diálogo con los alumnos. Plantear una pregunta implica precisamente comenzar el proceso de exteriorizar lo que estaba previamente dentro de nosotros. El maestro entonces debe reconocer en la pregunta el conocimiento que está asomando la cabeza para comenzar a conducir el diálogo hasta que aquel ve finalmente la luz. Este texto que ahora mismo sigues es precisamente el momento de la “cátedra”, de la lección. El momento del diálogo donde todos podemos aprender más y mejor se da en las preguntas y respuestas que se da en la zona de comentarios, de ahí que hablemos de una mayéutica del comentario.

Problemas y prejuicios

Si seguimos los pasos del buen Sócrates habría que decir que todo comienza con el planteamiento de un problema. El segundo paso está en hacer una revisión de los conceptos generales que lo rodean buscando generar mayor claridad en el contexto. Lo que sucede entonces es que se va avanzando por una vía negativa determinando lo que no es eso a lo que nos enfrentamos. Sabemos lo que queremos conocer, pero para conocerlo mejor hay que ir limpiando el terreno hasta que el problema deje de estar rodeado de ruidos innecesarios. En otras palabras, si yo quiero conocer algo debo tomarme el tiempo de distinguirlo de todos aquellos elementos que puedan suscitar confusión. ¿Crees que esto puede hacer simplemente contemplando el problema?

El diálogo resuelve problemas y nos vuelve conscientes de nuestros prejuicios.  - tuitéalo    

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El diálogo es el primer gran paso de un viaje que promete ser maravilloso. La razón es muy sencilla: en el diálogo nos damos la oportunidad de poner en común nuestros pensamientos, de ponerlos en acto para que otros nos ayuden a mejorarlos. El diálogo es la mejor manera de ponernos a prueba para distinguir lo que conocemos de lo que creemos conocer, es decir, para ser más conscientes de nuestros prejuicios. Quien dialoga constantemente tiene el antídoto para el prejuicio. - tuitéalo     Pero ojo que digo quien dialoga y no quien habla mucho. No perdamos de vista ya que el diálogo implica el auténtico compromiso, una participación activa. Plantearse un problema y abrirse al ejercicio del diálogo es comenzar a explorar los propios prejuicios: un viaje de autoconocimiento que nos permite ver y redescubrir el mundo.

La curiosidad en la mayéutica del comentario

Al hablar de la participación activa no se destaca necesariamente una fuerza de voluntad para enfrentarse a algo que resulta complejo o difícil. Habría que pensarlo más bien como un ejercicio de la curiosidad. El problema que se plantea despierta la curiosidad y eso nos lleva a hacer comentarios. Cuando algo se mueve en nuestro interior, cuando sentimos esas primeras pataditas, la emoción da un salto llevándonos a hablar. Es ahí donde comienza el viaje, es ahí donde las preguntas comienzan convertirse en etapas que nos llevan de un conocimiento a otro. El reto es mantener la llama de la curiosidad siempre viva. Habría que aprovechar siempre el paseo que estamos a punto de dar para estar atentos a los detalles del paisaje. La atención y la curiosidad son una pareja inseparable. - tuitéalo    

Si pones atención a los detalles tu curiosidad se llenará de vida. - tuitéalo    

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Lo que sucede entonces es que comenzamos a reconfigurar el mundo. Despertar la curiosidad, exteriorizar los prejuicios y comenzar a dar pasos hacia un mejor y mayor conocimiento con respecto a al problema que nos hemos planteado es tanto como cambiar de gafas. Comprender y comenzar a ver las cosas con una mirada distinta genera un inevitable entusiasmo y alimenta la curiosidad manteniendo vivo el ciclo. De pronto se quiere saber más, la claridad obtenida ha iluminado zonas inesperadas que son ahora objeto de nuevas preguntas. Es así como se va construyendo un camino sembrado de preguntas que esperan de tu curiosidad para mostrar su fruto, el conocimiento que tienen ahora en potencia.

El ciclo de la creatividad

Este proceso tiene muchas maneras de concretarse. Una pregunta puede terminar en un texto, en un cuadro, en una danza. En el caso de la mayéutica del comentario en estos espacios de la red debemos decir que se tratan de una fuente inagotable de inspiración. Un blog se alimenta de los comentarios porque son ellos los que van marcando la pauta de la escritura. Una pregunta, una experiencia compartida, una crítica. Todos estos elementos dan pie a seguir dialogando, a seguir escribiendo. Por eso precisamente creo que el término “blog personal” es una contradicción. No hay tal cosa como un blog personal si se aplica la mayéutica del comentario. Déjame explicarme para cerrar este texto.

La hoguera de la curiosidad y la creatividad se alimenta de tus comentarios. - tuitéalo    

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Si hablamos de la participación activa como una manera de apropiarse del conocimiento y del diálogo como manifestación primordial de la misma, ¿de quién es entonces el espacio donde ese diálogo se realiza? ¿A quién pertenece el aula en la red? ¡Es de todos! Es tuya, es mía, es nuestra. Cuando dejas un comentario en un blog estas reclamando un espacio propio y estás dando vida a tu propia curiosidad. Guardar silencio en un blog es como asistir a clase y esperar que los demás hagan el comentario que a ti te interesa hacer. ¡No dejes pasar esas oportunidades! La mayéutica del comentarios es una invitación a apropiarte de los espacios en la red aprovechándolos para conocerte mejor, aprender más y aportar un poco de fuego a la hoguera de la curiosidad y la creatividad en la red. ¿Te animas?

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