Es fin de semana y muchos estarán ya de vacaciones. Así que vamos a darnos un respiro disfrutando de manifestaciones artísticas que pueden ponernos la piel de gallina. La música, en particular, es una de las artes que suele lograr este efecto en nosotros con frecuencia. La humanidad no parece saber vivir sin música y constantemente estamos acompañados de dispositivos que rompen el silencio de los lugares donde nos encontramos. No sé tú, pero en mi caso suelo recurrir a los coros cuando busco esa sensación particular de desbordamiento de belleza que te deja con un par de lágrimas colgando de los ojos.

No sé si es ese movimiento armónico del enjambre de voces o la gran para paradoja de una multiplicidad que suena en unidad, pero un buen coro es infalible al momento de despertarte una especie de conciencia de la belleza: el tiempo se rinde ante las notas de las gargantas y no queda sino asumir humildemente la derrota para dejarse llevar por sus encantos. Ahora bien, si ya una docena de voces pueden conseguir este efecto, ¿qué pasaría si fueran miles cantando al unísono? Esto lo pusieron en práctica en Japón por allá del 2011 reuniendo a 10,000 voces para cantar nada más y nada menos que la Oda a la Alegría de Beethoven. Este es el que se considera el coro más grande del mundo y la experiencia es, en efecto, abrumadora. Dejaré que lo juzgues por ti mismo, por supuesto, aquí una muestra de la impresionante  sincronía y disciplina tan propia de las culturas de Oriente:

El coro más grande del mundo podría estar en la red

La demostración es para disfrutarse aunque, en honor a la verdad, parece que la perfección en la sincronía no garantiza que la belleza de la ejecución. El resultado es apabullante y el silencio se impone ante semejante muro de voces. No obstante, la red nos regala un ejemplo que, a mi juicio, tiene una dosis extra para conmover y hablar directamente al alma. La colaboración, como ya hemos dicho en este espacio, es un valor fundamental en estos espacios virtuales. El coro, a su vez, es un inigualable ejemplo de una actividad en que el individuo va y viene, se alza y se disuelve para que el conjunto sea el que triunfe. Los solos son hermosos, pero el éxito está en el armónico paso del canto conjunto al solitario y viceversa. ¿Te imaginas dar una muestra de esto con personas de todo el mundo que ni siquiera se conocen? Al fin de cuentas, el coro más grande del mundo, para serlo, debería tener en sus entrañas a personas de todos los rincones, ¿no crees?

La red es en sí misma un coro de voces más o menos armónicas. - tuitéalo    

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El poeta mexicano Octavio Paz, que como ya sabes es uno de mis favoritos, nos regaló las siguientes líneas en su poema Agua nocturna:

La noche de ojos de caballo que tiemblan en la noche,
la noche de ojos de agua en el campo dormido,
está en tus ojos de caballo que tiembla,
está en tus ojos de agua secreta.

Ojos de agua de sombra,
ojos de agua de pozo,
ojos de agua de sueño.

El silencio y la soledad,
como dos pequeños animales a quienes guía la luna,
beben en esos ojos,
beben en esas aguas.

Si abres los ojos,
se abre la noche de puertas de musgo,
se abre el reino secreto del agua que mana del centro de la noche.

Y si los cierras,
un río, una corriente dulce y silenciosa,
te inunda por dentro, avanza, te hace oscura:
la noche moja riberas en tu alma.

Pero el arte, como buena actividad humana, tiende al encuentro, estimula la creatividad de otros, mueve las fibras sensibles del artista y, a veces, logra variarse dando como resultado una nueva obra de arte. Paz no vivió para contemplar lo que ha sucedido con su poema y eso es una pena. Primero la traducción al inglés como Water Nigth, después la mano mágica de Eric Whitacre, compositor norteamericano, para sacar la música de las palabras y ponerla en una pieza coral. Nada más acorde al pensamiento del mexicano que reconocía la íntima relación entre la música y la poesía. Pero este coro no es uno cualquiera.

Lo peculiar de esta historia, y lo que realmente conmueve hasta las lágrimas, es que el coro que interpreta esta pieza se compone de una manera sumamente peculiar. Se trata, nada más y nada menos, de un coro virtual. El coro más grande del mundo podría estar en la red. - tuitéalo     Eric Whitacre dice que lo que siempre había querido hacer era cantar para convertirse en una estrella del pop, pero la suerte no le sonrío. No obstante, el destino le tenía preparado un camino todavía más grande que, como suele suceder, inicia con un paso no tan sorprendente: el coro de la Universidad de Nevada. Si bien no era lo que esperaba, le dio la posibilidad de tener una experiencia que marcaría su vida para siempre.

Su trayectoria como compositor ha sido bastante exitosa, de hecho ganó el premio Grammy hace unos años en la categoría de mejor interpretación coral con su primer CD como compositor y director. Un buen día recibió un vídeo de entre sus admiradoras interpretando una pieza que él mismo había compuesto. Esto le dio a Eric una idea fantástica: ¿por qué no hacer un coro con interpretaciones de gente a lo largo del globo? Acto seguido realizó una grabación de sí mismo conduciendo un coro inexistente, lo colgó en YouTube y las audiciones para Lux Aurumque (Luz y Oro) comenzaron. La respuesta fue impresionante, pero lo es todavía más el resultado. Aquí puedes disfrutar de él:

El coro virtual se expande

Sin duda que algo inmenso había comenzado a gestarse. No hablemos ya del efecto viral del vídeo que sigue acumulando millones de visitas, sino que la posibilidad de tener las voces de miles de seres humanos unidas en un ejercicio coral de esta naturaleza, sin importar lo lejos que estén una de otra, resulta abrumadora para la sensibilidad. Así que Whitacre no se detuvo e inicio las audiciones para la versión 2.0 del coro virtual, la pieza en cuestión sería la misma que lo inició todo: Sleep (Sueño). Sin más, te dejo el resultado con la unión de más de dos mil voces de más de cincuenta países:

La historia sigue y es el poema de Paz hecho música el que la continúa. Inefable, realmente no hay palabras para describir este trabajo. Una razón de peso para dejar de pensar que la tecnología nos hace menos creativos y más solitarios. Además, el arte encuentra con un ejercicio como este una bocanada de aire fresco, un campo completamente nuevo para su desarrollo. ¿Será que estamos ante la posibilidad de escuchar la voz del mundo? Lo cierto es que el talento artístico, tanto de Eric como de la humanidad misma, nos pone muy cerca de ser testigos de un auténtico milagro del arte en perfecta armonía con el mundo tecnológico. Aquí el impresionante y auténtico muro de voces de  Water Night:

La última estación del coro llegó hace un año reuniendo a 5,905 cantantes de 101 países. El resultado no es menos impresionante que los anteriores. De hecho puedes ver cómo la técnica de composición se ha ido desarrollando una vez que los artistas se acostumbran a trabajar de esta nueva manera. Absolutamente prometedor lo que se puede esperar del ejercicio continuo de un coro de esta naturaleza. Una cámara en el ordenador y un micrófono son más que suficientes para participar de un coro mundial. Una muestra de cooperación, de la magia de una humanidad unida en un mismo canto en una época en que nos invaden las noticias de tono bélico por la más absurda de las defensas de la diferencia. Pero ante la música sobran las palabras. Aquí la última entrega del coro:

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