Es momento de darle un espacio a los valores. Una de las líneas fundamentales de este rincón es la del trabajo por una red más amable, donde la colaboración sea el principio rector para conseguir más cosas en comunidad y para la comunidad. Pero hablar de valores en abstracto puede hacer que el discurso se vuelva más bien lejano, de manera que intento invitarte a reflexionar sobre ellos partiendo de algunos ejemplos prácticos. La semana pasada, por ejemplo, hablamos de la humildad usando el currículum vitae como ejemplo y pretexto. Hoy daremos espacio a la gratitud y para ello te propongo visitar cinco frases que, al mismo tiempo, nos ayuden a tener una idea más clara de lo que por ella puede entenderse.

Buscamos la esencia en las frases de gratitud, es decir, buscamos su aroma en unas cuantas palabras para poder reconocerla y diferenciarla de una falsa manifestación. Para ello habría que empezar por hacer notar que la gratitud no viene sola. Agradecer supone un acto previo, un evento que nos llena, nos colma de tal manera que respondemos con una palabra que, no obstante, está plena de sentido. El agradecimiento es el acuse de recibido de un acto amable. - tuitéalo     Vamos entonces a hacer explícito un elemento en apariencia evidente: la gratitud es una virtud de quien no vive solo, es algo que se manifiesta cuando se está con alguien más allá de un yo que destaca por su glotonería. Dar las gracias implica reconocer que hay otros y que existe con ellos la posibilidad del intercambio: la gratitud es un virtud propia de la comunidad. - tuitéalo    

Frases de gratitud para comprenderla mejor

La gratitud florece

Estamos aquí, conviviendo, compartiendo. En este ir y venir del intercambio hay constantes cruces de caminos, encuentros y desencuentros donde resulta inevitable llevarse algo de los demás y dejar algo de lo propio a los otros. La gratitud aparece cuando en esta dinámica hay un incremento de potencias, un aumento de poder que se manifiesta en acciones amorosas y alegres. El agradecimiento es un retorno ante algo que se recibe y que nos hace sentir bien, nos reconforta mostrándonos un rostro alegre y amable de la vida. Decir gracias es más que una mera fórmula de cortesía, se trata de una respuesta anímica ante lo que el otro nos ofrece en un diálogo cordial, es decir, de corazón a corazón. Así que, ya que hablábamos de buscar el aroma de la gratitud, podemos empezar por buscar en ese intercambio que produce alegría.

Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices. Son los jardineros que hacen florecer nuestras almas. Marcel Proust

En el florecer del que nos habla Proust hay una perfecta imagen de la gratitud: el jardinero siembra una semilla, le procura cuidados para verla crecer y, al final, se contenta con su mera presencia que refulge cortando el espacio con su belleza. La flor agradece al jardinero con su florecimiento. En sus formas y colores está la recompensa del trabajo ofrecido. El jardinero, por su parte, sabe que el trabajo ofrecido no es suficiente pago para la fruición estética que brinda la presencia de la flor. Una mirada, un suspiro, eso cierra el círculo de agradecimientos entre estos dos personajes. La flor ha podido ser gracias a los cuidados del jardinero, ha pasado de la potencia al ser gracias a él. El jardinero sonríe complacido gracias a la presencia de la flor, aumenta sus potencias, se encuentra más alegre. Uno junto al otro son más de lo que serían separados, por eso la gratitud aparece entre ellos de manera silenciosa.

La huella de la gratitud

La flor, no obstante, es finita, lleva, como nosotros, la marca del tiempo que nos persigue de manera incansable. Pero algo quedará, una huella en la memoria, un registro de ese aumento de potencias que, aunque efímero, puede ir más allá de la presencia. Las sensaciones agradables, el aumento de nuestras potencias, buscan la repetición. Una buena impresión genera un tenue pero persistente tatuaje en el alma. - tuitéalo     Aquello que nos ha impulsado hacia la gratitud, lo que nos ha alegrado de tal manera que una sonrisa se dibujó en nuestro rostro, nos acompañará siempre. Sabremos reconocerlo, podremos invocar la sensación apelando a la memoria de aquello acontecido de manera graciosa. Sí, la gratitud tiene parientes curiosos a los que también hay que atender para comprenderla mejor.

El agradecimiento es la memoria del corazón. Lao Tze - tuitéalo    

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Gracia, gratuidad y gratitud

El don que suscita el agradecimiento es gracioso, es decir, se da de manera gratuita. La alegría y la felicidad que resuenan en la etimología de la palabra están acompañadas por una característica fundamental: la espontaneidad, el desinterés, lo que no responde a la necesidad. Hay cosas que simplemente podían no ser, parecen carecer de razón o finalidad: son porque son. La naturaleza está llena de ejemplos: la belleza del amanecer, la armonía de las líneas montañosas sobrepuestas a un inmenso cielo azul… Elementos que se conceden de manera gratuita, sin mayor razón. Emular esta gracia en los actos es lo que despierta la nobleza del ánimo, lo que explica la elevación de las potencias. Damos gracias porque se ha suscitado en nosotros un amanecer y un paisaje hermoso. - tuitéalo     Una sola palabra es pincel y pintura que hacen saber del efecto de los actos del otro.

La gratitud no es sólo la mayor de las virtudes. Está emparentada con todas las demás. Cicerón - tuitéalo    

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Un acto justo, uno honesto o sincero, son todos semillas de agradecimiento. Reconocerlos y recibirlos de manera gratuita es siempre algo que nos inspira nobleza de ánimo. Damos gracias entonces no solamente por lo que tales actos representan para nosotros, sino porque responden a algo más grande, a algo que supera las fronteras de mi propia persona. Reconocemos la maravilla de un acto que enriquece lo humano en sí mismo e incluso más allá. Estamos ante una alegría desbordante que nos obliga a compartir esa felicidad. Dar las gracias es invitar al otro a ser partícipe de ese alegre goce provocado. Algo que, al mismo tiempo, es una recompensa gratuita, es decir, inesperada.

Si en la vida tu única oración fuera “gracias”, con ella sería suficiente. Eckhart - tuitéalo    

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La gracia de la existencia

Se notará hasta aquí la ineludible conexión de la gratitud con lo religioso. Ineludible, he dicho, que no obligatoria. Estamos aquí de manera gratuita, nadie ha pedido el don de la vida. Sin embargo aquí seguimos, somos el fruto de un acto amoroso que recuerda constantemente la gratuidad de la existencia. Se crea o no en una divinidad, nuestra presencia se la debemos a otro. - tuitéalo     Puede que la búsqueda termine en una fortuita explosión cósmica que desató la dinámica de la vida o que se atribuya todo a una voluntad creadora. Poco importa hacia dónde se quiera remontar la cadena de sucesos que nos tienen aquí y ahora. Lo que resalta es precisamente que, independientemente del camino elegido, se conserva la característica de estar conectados, de ser parte de un todo donde tenemos que remontarnos hacia atrás, más allá de nosotros mismos, para dar con la causa de nuestra existencia. Ésta, en efecto, nos es ajena, pero nos conecta con todo lo demás que existe. La gratitud, de nuevo, se nos muestra como una virtud propia de la comunidad, del que reconoce ser parte de algo más grande y modula su yo para compartir la alegría de los momentos. Gracias por compartir este conmigo y estas cinco frase de gratitud que ahora llegan a su fin.

Campo que siembras con amor lo cosechas con gratitud. Gibrán Khalil Gibrán - tuitéalo    

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