Sueños diurnos: un texto que no sirve para nada

Un hermoso lepidóptero que emigra de Canadá hacia México

Déjame que te mire a los ojos. Imagina que aquí, custodiando la jota de lo jovial, están las cuencas de mis propios ojos regalándote sonrisas. Inténtalo. Pon las manos en el vacío que nos une. Baila con ellas en el viento y dibujemos juntos las líneas que ahora comienzan a levantar el vuelo. Ahí vienen las letras, una detrás de la otra buscando ganarse un espacio. La lucha es potente, de aquí y de allá saltan chispas que luego confundimos con luciérnagas. ¡Atrapa una! Enciende con ella la hoguera del verano y vamos a poblarlo con mariposas. ¿No es así...
Sigue leyendo...