Cómo escribir un buen texto en tres sencillos pasos

Para saber cómo escribir un buen texto hay que alimentar la curiosidad

¿Cómo escribir un buen texto? Si estás aquí es porque esta pregunta te está inquietando un poco. Te entiendo. Enfrentarte a la página en blanco da miedo. Es lo que tiene el ponerse cara a cara con el vacío. No importa qué tantas herramientas tengamos a nuestra disposición, la página en blanco no deja de ser un poco aterradora. Pero no hay mejor remedio que contar con un mapa que nos ayude a poner orden a ese torbellino de ideas que no nos permite dar el primer paso. De hecho, esta es precisamente la clave para escribir un buen texto: date tiempo de ordenar tus ideas porque, aunque parezca que si no se plasman de inmediato se van a perder, la realidad es que son más como un buen vino y encuentran en el tiempo su mejor aliado.

Este mismo texto, por ejemplo, ha tenido que ser rescatado del olvido gracias a la siempre atenta lectura de mi amigo #Jerby ratonbloguero. Él me ha ayudado a recordar aquella vez en que nos reunimos en Zaragoza para hablar con buenos amigos de la comunidad de la araña: Blogramé. Ahí pudimos compartir y dialogar en torno a la importancia de redactar bien un texto recuperando la presentación que verás al final de este post. Así que sirva esto como ejemplo de que una semilla bien plantada puede seguir dando frutos si tienes paciencia con ella. Así que no tengas miedo, pon el boli o el teclado y deja que las ideas fluyan, pero antes vamos a revisar un poco el plan de vuelo.

¿Cómo escribir un buen texto?

Lo primero es documentarse, reunir información que nos ayude a darle forma a la idea que ahora nos late en el corazón. Cuando tenemos una fuente de información bastante amplia y hemos reflexionado ya sobre aspectos importantes de la investigación, llega el turno de la voz propia: momento de la creatividad para generar un texto. Una primera recomendación es que te imagines como uno más de los invitados a una mesa de debate que has seguido con mucha atención. No hay nada que temer, si otros han escrito su opinión y llevamos un tiempo siguiéndoles, ¿por qué no hemos de participar en el debate? Ya sea en un blog personal o en un trabajo académico (del que el blog también puede formar parte), escribir es un acto de generosidad en el que compartimos con otros lo que pensamos y el trabajo que hemos desarrollado para llegar a esas ideas. Al final de cuentas eres un invitado y tú palabra es una forma de agradecerle a los demás.

Escribir es, antes que nada, un acto de generosidad. - tuitéalo    

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Vamos a revisar entonces un sencillo esquema que permite desarrollar una estructura clara y sencilla para dar orden a las ideas en un texto. Son tres sencillos pasos que parten de un elemento básico en el ser humano: la curiosidad por el conocimiento. Esta inquietud fundamental se manifiesta a través de preguntas, por lo que el centro de esta propuesta está en generar todas las que sean necesarias para ir dando forma a nuestras ideas. Se trata, por tanto, de preguntar y responder llevando al lector por un camino sencillo y coherente. Nada de complejidades ni recetas mágicas. Lo que vamos a hacer es volvernos conscientes del seguimiento que damos a nuestra curiosidad por saber algo. ¿Cómo escribir un buen texto? Segundo elemento que acompaña a la paciencia: alimentando tu curiosidad.

1. ¿Cómo escribir un buen texto? ¡Apasiónate con el tema!

Ya que hablamos de inquietudes seré muy claro: si el tema no te motiva será más difícil desarrollarlo. Esto no quiere decir que sólo podemos escribir sobre aquello que nos interese, sino que siempre existe la posibilidad de darle a un tema un enfoque que logre despertar nuestra inquietud. El trabajo es encontrarlo y explotarlo. Al definir un tema, por tanto, es muy importante que éste nos diga algo. Para escribir un buen texto tienes que encontrar la manera de que el tema te llame en el sentido de que despierta esa curiosidad innata. Este paso responde a la pregunta madre: ¿qué? Ahora te presento a su familia: ¿qué quiero decir?, ¿de qué quiero hablar?, ¿qué me interesa?, ¿qué quiero compartir?… 

Encuentra siempre un enfoque que alimente tu curiosidad. - tuitéalo    

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Cuando tienes esta respuesta vendrá uno de los ejercicios más importantes: la síntesis. Tu respuesta al qué debe estar sintetizada en una frase sencilla y directa: sujeto, verbo y objeto (o predicado). Supongamos que me interesa escribir sobre la novela erótica, bueno pues debo definir una frase sencilla sobre lo que quiero decir al respecto. La novela erótica requiere de una importante dosis de imaginación para no caer en lo absurdo. He aquí un ejemplo de un qué sobre un tema. Evidentemente el trabajo será explicar las razones que tengo para decir tal cosa. Esto nos lleva al segundo paso.

2. Los apartados y la síntesis como mapa

Mi primera frase me ha dado ya un importante punto de partida. Por eso hay que demorarse en ella tanto como sea necesario, que las prisas no te hagan quedarte con afirmaciones muy evidentes o que no expresen lo que realmente despierta tu curiosidad. ¿Cómo saber cuando ya tenemos una buena frase? Muy sencillo: de inmediato generará más preguntas. Comienza por lo más evidente siempre, es decir, por definir los conceptos más importantes. En este caso: ¿qué se considera como novela erótica? Si no se responde a esa pregunta podríamos dejar la puerta abierta a muchos equívocos.

Las preguntas del tipo ¿qué es…? nos darán la definición del tema. Es importante abrir con el contexto para que todo el que nos lea pueda saber de lo que hablamos. Recuerda que estás de invitado en un debate, así que lo mejor es que todos estén enterados desde el principio por si hay algún despistado que se ha equivocado de sala. La siguiente parada entonces es dejar claro desde dónde vamos a enfocar el tema. ¿Quién ha dicho algo sobre el tema? Nuestra herramienta de información entra en escena. Es momento de realizar lo que se denomina estado del arte: ¿quién ha dicho qué sobre esto? La extensión de este apartado dependerá del tipo de texto que estemos realizando. Quien esté realizando un trabajo de investigación tendrá en este punto unas cuantas páginas por delante. Quien realice un comentario escolar podrá darse por bien servido con un par de párrafos. En el caso de un blog hay una herramienta mágica: ¡usa los enlaces para mostrar el estado del arte!

En un blog los enlaces te ayudan a mostrar el contexto de tu tema. - tuitéalo    

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Después de esto entramos directamente en materia. Haber dado cuenta de algunos puntos de vista sobre lo que nos proponemos tratar bien puede servir como pretexto para comenzar a escribir desde nuestra propia óptica, es decir, se puede comenzar contrastando opiniones o definiendo posturas. Por ejemplo, podríamos decir: por mi parte estoy de acuerdo con lo que expresa tal autor en torno a este tema. Preguntas como por qué es importante el tema o cómo se ha resuelto el problema nos ayudarán a seguir el camino. Siguiendo con nuestro ejemplo bien podemos preguntarnos: ¿qué se entiende por imaginación?, ¿qué hay de malo con el absurdo?,  ¿por qué la novela erótica debería evitar ese lugar?

Como orientación general puedo decir que hay que pensar en un número reducido de preguntas. Se trata de que sean aquellas que resultan imprescindibles para comprender mejor la frase de la que partimos. Quizá en un inicio se te ocurrirán muchas, pero verás que poco a poco la relación entre ellas se volverá evidente y podrás quedarte con las realmente imprescindibles.

Usa tus preguntas como punto de partida para el esquema del texto. - tuitéalo    

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Ya antes vimos el qué como pregunta fundamental, ahora anota una más que no puede faltarte: ¿qué pensáis vosotros del tema? La conclusión no puede faltar en un buen texto. Es el elemento que cierra, pero que al proponer algo propio también mantiene abierta la ventana del diálogo y el debate. ¿Cómo escribir un buen texto? Nuevo apunte fundamental para responder: aportando tu punto de vista para enriquecer el diálogo.

3. Vamos por los párrafos: disfruta del viaje

Ya que tenemos las preguntas fundamentales volveremos a hacer uso de la brevedad. Se trata de escribir cuatro (número para orientar pero pueden ser más o menos) frases sencillas y directas para contestar a cada pregunta. Un importante ejercicio de síntesis: ¿cómo contestar a cada pregunta en cuatro frases? Cada una de ellas servirá para abrir o cerrar un párrafo, es decir, nos darán la pauta sobre lo que vamos a escribir. Por ejemplo, si mi primera pregunta es qué es la novela erótica debo responder con una frase sencilla: la novela erótica es un género literario que tiene al erotismo o al sexo por su objeto principal. Esta frase, como puedes ver, bien puede ser el inicio de un párrafo para después seguir dando ejemplos de este género.

Responde a tus preguntas con frases sencillas y directas para iniciar la escritura. - tuitéalo    

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En este paso, por lo tanto, se trata de definir de manera sintética la información fundamental con la que queremos que se quede quien nos lee. Generar una frase o proposición, preguntarnos cosas sobre ella e ir respondiendo una a una estas nuevas preguntas. Este es el proceso que estamos siguiendo. Entre cada una de estas frases se pueden usar párrafos auxiliares para explicar, profundizar, matizar o cualquier otra acción que sea necesaria con respecto a la idea que se acaba de exponer.

Recuerda siempre que lo importante es ir siguiendo una estructura que sea fácil de seguir y de reconstruir. Con esto ya tienes una guía. Sin darte cuenta acabas de poner unas cuantas líneas guías en donde antes encontrabas el terrible vacío: el campo preparado para que la escritura fluya sin temor. Es más fácil escribir cuando enfrentamos la página en blanco como una oportunidad de dialogar, así que no dejes de sembrar preguntas para cosechar buenos textos.

Las buenas preguntas son las semillas de los buenos textos. - tuitéalo    

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Al llegar a este punto no quedará sino volver atrás para cambiar preguntas por un título y los apartados por subtítulos. En estos es mejor ser claros: decirle al lector lo que encontrará en las siguientes líneas. Ni más ni menos. Poco a poco se desarrollará la habilidad de usar figuras retóricas para nombrar la esencia del contenido, pero para quien se inicia basta y sobra con decir de manera clara qué es lo que se ha desarrollado en ese apartado. Para más detalles sobre este proceso te dejo esta presentación que espero sea de utilidad. No dudes en dejar comentarios y, como siempre, me encantará saber tu experiencia. ¡Ánimo y a escribir se ha dicho!

No te olvides de visitar la guía de estilo para enlazar las entradas de este blog. El área de comentarios aquí abajo es tuya, no dejes de usarla. Estaré encantado de dialogar contigo y recuerda: compartir es gratis. ¡Hasta pronto!

Carlos Alberto Girón Lozano

Blogger y content creator. Apasionado de lo que hago, buscando siempre proyectos interesantes para ampliar horizontes. Lo que ves aquí son los mares por los que me muevo, así que te invito a seguirme, suscribirte y navegar conmigo. Este es tu rincón y la imaginación es el límite.