Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo

La frase de Arquímedes pide un punto de apoyo para mover el mundo

Arquímedes de Siracusa es un personaje al que se le atribuyen simpáticas historias relacionadas con descubrimientos y principios físicos. Una de ellas se relaciona precisamente con el principio de la palanca: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Esta es la mítica frase que acompaña a la otra más famosa que todavía hoy usamos cuando damos con una solución a un problema complicado: ¡Eureka! El ingenio de Arquímedes le llevo a encontrar una respuesta para determinar si la corona del rey estaba hecha con la cantidad de oro apropiada. Su eufórica reacción pasó a la historia y se instaló comodamente en el lenguaje cotidiano.

La historia del eureka nos lleva a imaginar a Arquímedes corriendo desnudo por las calles gritando de alegría por haber descubierto que al sumergir un cuerpo en el agua ésta asciende en perfecta proporción. La felicidad del físico no era solamente por poder dar una respuesta apropiada al dilema del rey Hieron II, sino que estamos ante uno de esos casos de auténtio placer intelectual. Es el descubrimiento mismo, la idea que surge en un momento de inspiración, la que desata una potente emoción. El intelecto también puede ser una fuente de fruición. - tuitéalo     En el pensamiento y los estímulos intelectuales podemos encontrar razones para la felicidad.

Dadme un punto de apoyo

Teniendo en cuenta esta idea podemos abordar de otra manera el principio de la palanca. La palanca se trata de una máquina simple donde se ponen en juego la potencia, la resistencia, la fuerza de apoyo y las distancias. Esto para aplicar una fuerza mecánica a un objeto a fin de aumentar su velocidad, la distancia recorrida o como respuesta a una fuerza de manera que se pueda conseguir un equilibrio. Pero el mundo de la física puede ser reflejo de un mundo interno donde también aplicamos este tipo de principios. Habría que encontrar entonces el equivalente a la potencia, la resistencia, el apoyo y la distancia necesaria para pensar desde dentro nuestras propias palancas.

El mundo físico puede ser un reflejo del mundo interior.  - tuitéalo    

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Nuestros problemas, esas circunstancias difíciles a las que nos enfrentamos día a día, bien pueden ser pensadas como la resistencia. La potencia, por su parte, estaría en las acciones que realizamos para contrarestarlas. La distancia lleva ya en el nombre un claro indicador de su elemento correspondiente, pues en el mismo lenguaje cotidiano hablamos de la necesaria distancia en relación a los problemas para poder verlos y valorarlos mejor. Quedaría entonces la fuerza de apoyo, la que corresponde a ese elemento fundamental de la palanca que es precisamente el punto de apoyo. ¿Dónde podríamos encontrar su equivalente interno? Dadme un punto de apoyo, dice Arquímedes, que es lo único que le falta para aplicar el principio de la palanca.

La voluntad como apoyo

Visto de esta manera el punto de apoyo sería precisamente el elemento más interno de todos. Las resistencias son elementos que nos llegan desde fuera y las acciones que les oponemos son ya una manifestación externa. La distancia, por otro lado, es un elemento subjetivo pero no necesariamente arraigado dentro de nosotros mismos. Es decir, la distancia necesaria depende de cada uno de nosotros, pero también de las condiciones en las que se presenta aquello de lo que tenemos que distanciarnos. Estaría entonces a mitad de camino entre lo puramente interno y lo que nos llega desde fuera. La fuerza de apoyo, entonces, debe responder a lo que desde dentro brinda la posibilidad de ejercer la potencia.

La fuerza de apoyo de nuestra palanca interna está en la voluntad. - tuitéalo    

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En esta búsqueda debemos encontrar un elemento que mantenga vivo el juego de los componentes. Es así como damos con la voluntad como ese gran punto de apoyo que permite que la dinámica de las fuerzas siga adelante. La potencia que hace resistencia es la manifestación de la voluntad de hacer frente a la circunstancia que se nos presenta. La respuesta que damos a lo que nos sucede tiene su origen en la fuerza de voluntad que emana de nuestro interior. Si dejamos de oponer resistencia la palanca se vence al perder precisamente su punto de apoyo. De aquí la importancia de la distancia: hay que saber el momento preciso para aplicar la fuerza justa. Un paso más o un paso menos y el resultado puede cambiar por completo. Dadme un punto de apoyo, y ese punto se encuentra precisamente en nuestra propia voluntad.

Mover el mundo

Resulta interesante ver que sin la presencia de este punto de apoyo la dinámica no podría existir. Nuestro mundo sería igual a una hoja que lleva el viento, en incluso en ese caso habría momentos de resistencia. La ausencia de voluntad es igual a la inmovilidad, mientras que un buen punto de apoyo nos lleva generar los efectos deseados no solamente para nosotros mismos, sino también para los demás. Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo, la frase cobra entonces todo su sentido. En la medida en que mantenemos activa la voluntad el mundo se mueve. - tuitéalo     Comprender mejor las fuerzas que participan nos llevará a moverlo en el sentido deseado. Podríamos saber entonces qué tipo de palanca en particular hemos de emplear para obtener el resultado A o B.

Mover el mundo es mantener la dinámica de la vida con la voluntad. - tuitéalo    

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El sentido metafórico que damos aquí a la famosa frase de Arquímedes nos permite ver la estructura de espejo que encontramos entre el mundo físico y el psíquico. Nuestras fuerzas, nuestras potencias y sus interacciones quizá no sean tan diferentes de aquellas que actúan en el mundo concreto y material. Por lo que siempre podremos preguntarnos por el tipo de palanca necesario para mover nuestro mundo. Siempre y cuando se tenga la fuerza de voluntad constante para mantener la dinámica y el movimiento. Cabe hacer énfasis aquí que ese primer empuje no está en una motivación externa, sino que el primer paso se da desde dentro, desde ese punto de apoyo universal para todas las palancas de nuestra vida: nuestra propia voluntad.

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Carlos Alberto Girón Lozano

Blogger y content creator. Apasionado de lo que hago, buscando siempre proyectos interesantes para ampliar horizontes. Lo que ves aquí son los mares por los que me muevo, así que te invito a seguirme, suscribirte y navegar conmigo. Este es tu rincón y la imaginación es el límite.

  • La voluntad está muy bien; pero como no tengas una buena técnica para resolver problemas, puede ser un esfuerzo en vano.

    • Mi querido ratón, justamente esa es la idea al hablar de la palanca. La voluntad es el punto de apoyo y la técnica sería la palanca. Por separado nunca conseguirán los mismo resultados, pero juntas no hay fuerza que los detenga. ¡Abrazo roedor!