Consejos para tesistas desesperados y otras reflexiones

Hay muchos tesistas desesperados que necesitan consejo

No hay nada como poder cerrar una etapa para comenzar otra. Dejar de ser parte de los tesistas desesperados para entrar en un nuevo grupo al que todavía me cuesta ponerle nombre. El final de trayecto, como siempre, es la oportunidad perfecta para volver la mirada y valorar lo ocurrido. Es como ir pasando las fotos de un álbum y recordar, la mayor parte del tiempo con una sonrisa, cada uno de los momentos del viaje. Por eso quiero compartir contigo algunas reflexiones en tono de recomendación que espero sean de utilidad para quien inicia o quiere iniciar el camino de la investigación doctoral (o cualquier otra investigación).

Me enfoco en quien inicia porque sé que es un momento en el que entre los nervios, las mil dudas que te asaltan, y el entusiasmo que genera el emprender algo nuevo, las ideas son todo menos claras. Tanto así que a veces se nos pasa de largo la inscripción dantesca en la puerta: “¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!”. Pero no te asustes que bien sabemos que una visita a los infiernos puede ser un camino para llegar al cielo. Durante el trayecto hay momentos en que el viaje toma la forma de penitencia, pero hay otras tantas en las que se cuela hasta las profundidades un aroma celestial que es el anuncio de lo que está por venir. Así que, sin más, vamos a dar aliento y consuelo a esos tesistas desesperados.

Primeros pasos de los tesistas desesperados

Los pasos para llegar a una investigación doctoral no favorecen mucho el poder llegar a ese momento con un tema bien claro y definido. El paso del ahora grado al máster es realmente un lapso de tiempo muy corto para conseguir una madurez intelectual suficiente como para ver las cosas claras. Al menos en lo que a la investigación se refiere. Pero eso no es tu responsabilidad, así que tómalo con calma y sitúate en la realidad de tu contexto. Esta es la primera de las recomendaciones: aprende a diferenciar los requisitos burocráticos de tus intereses más personales. Ya me iré explicando mejor en relación a este punto, pero de momento vale esa formulación.

Un tema de investigación tiene que llamarte desde dentro de ti mismo. - tuitéalo    

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Tal y como están las cosas el estudiante debería tener claro que quiere llegar al grado de doctor desde el momento en que inicia el grado. Si es tu caso te felicito porque tienes mucho tiempo para comenzar a construir las bases de tu futura tesis. Pero si no es el caso no te preocupes demasiado que lo único que tendrás que hacer es repasar con mucha conciencia tu recorrido académico para poder hacerte de un saco de provisiones para lo que está por venir. Lo más importante es que definas claramente qué es lo que más te gusta (ojo que digo te gusta) y a qué le has dedicado consciente o inconscientemente más tiempo. Parece una tontería, pero piensa que dedicarle 3 o 5 años a un único tema se puede volver una auténtica tortura si no es algo que te llama desde dentro, es decir, si no tienes una auténtica vocación. Los tesistas desesperados solemos perder de vista este punto con mucha frecuencia y terminamos generando un rechazo a eso que en un principio tanto nos motivaba.

¿Hice la elección correcta?

Incluso cuando el tema te apasiona siempre hay millones de dudas que llegan por las noches. Sí, por las noches, porque las dudas son unos diablillos que se divierten reduciendo tus horas de sueño. - tuitéalo    Aquí voy a compartirte un truco valioso así que pon atención: las dudas son traviesas, pero son tus amigas. No te asustes, no creas que con cada duda que surge todo tu proyecto se desmorona. Dialoga con ellas, aprovecha cada una para investigar un poco más en la dirección que te proponen. Si ves que llevan a un camino prometedor sigue. Si el asunto te huele a callejón sin salida déjalo y anótalo en una libreta porque nunca sabes si ese callejón podría tener una puerta escondida que ahora no es tiempo de descubrir. Así que habla tranquilamente con esos visitantes nocturnos que seguro habrá mucho por aprender.

Las dudas son traviesas, pero son amigas inseparables de la investigación. - tuitéalo    

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Pero la pregunta fundamental que no deja de visitar a los tesistas desesperados es la que cuestiona nada más y nada menos que su elección de tema. Déjame ayudarte un poco si estás en uno de esos momentos: no hay tema sencillo. Por más acotado, por más específico que sea, la investigación es un laberinto que puede ser muy traicionero. ¡Pero de eso se trata! Lo que estás haciendo no es demostrar que hay una línea recta que te saca de esa maraña, sino más bien que eres capaz de perderte y de recomponer el camino. Así que tómate un respiro, lee alguna cosa que haga que dejes de enfocarte demasiado en el problema y luego vuelve. Verás que recuperas ese entusiasmo del inicio y le das un segundo aire a tu romance con tu tema de investigación.

Los aromas celestiales

Sí, un segundo aire a un romance que te acompaña durante un buen tiempo. No hay mejor momento en el camino de la investigación que aquel en el que se hace un descubrimiento. Un pequeño paso que te hace ver algo nuevo te genera una gran emoción. Lleva un segunda libreta a manera de bitácora para tus hallazgos. Es probable que descubras después que ya otro había dado con ese dato, pero no te desanimes que el simple hecho de que hayas llegado hasta ahí sin haber leído a eso otro te indica que estás haciendo un buen trabajo. Este registro te permitirá mantenerte animado cuando vengan momentos bajos, pero también sera invaluable cuando tengas que responder a una de las preguntas obligadas: ¿qué aporta tu investigación? Si construyes esta respuesta desde el principio con estos pequeños momentos de descubrimiento verás con qué seguridad y satisfacción la enuncias.

Es mejor si cada descubrimiento queda plasmado en papel cuanto antes. - tuitéalo    

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En la investigación es muy claro que lo inesperado se construye. - tuitéalo     Cada decisión que vas tomando, cada referencia a la que le sigues la pista te pone (y te predispone) en un camino determinado. Cuando descubras algo ten la calma necesaria para recomponer los pasos que te han llevado hasta ahí. Plasma eso por escrito y comienza a avanzar así en la redacción de tu trabajo. Este es uno de los consejos más importantes que puedo darte: escribe constantemente. Para revisar y ajustar hay mucho tiempo, pero para eso primero debe existir algo que tenga que ser revisado y ajustado. Estoy convencido de que una de las principales razones para que existan tesistas desesperados es precisamente demorar demasiado el momento de la redacción. Tener un resultado material delante tuyo, aunque sea parcial, siempre es mejor que enfrentarse a la sensación de vacío. Así que escribe, escribe y escribe que ya podrás decidir lo que puede ser útil para el trabajo de tesis, lo que puede ser un buen artículo independiente o lo que es mejor guardar en el cajón de los proyectos futuros.

Las fases de los tesistas desesperados

En un inicio, y a pesar de la duda y la incertidumbre, hay mucha emoción y entusiasmo. Conforme el tiempo avanza va siendo más complicado sostener este primer impulso. Las horas de estudio, encontrar que la puerta por la que apostamos no era la más adecuada, la necesidad de recomponer el camino, la soledad tan propia de la investigación, la presión de los plazos de entrega, entre otras tantas cosas terminan por generar una sensación de rechazo a lo que estás haciendo e investigando. Esto tiene entremedio esos chispazos de iluminación donde se descubre algo. La puerta no era la más adecuada, pero aparece una más muy interesante. Investigas en soledad sobre tu tema pero te haces de una serie de colegas intemporales con todos aquellos que se han preguntado algo similar a lo largo del tiempo (algunos puede que estén más cerca en tiempo y espacio de lo que crees). La presión en el trabajo te hace darle al botón de enviar en el último minuto, pero la sensación de haber hecho los deberes es inigualable.

Este sube y baja es completamente normal y ya podrás anticipar que resulta un poco agotador con el paso de los años. Pero puedes preverlo y aminorar sus efectos siguiendo unos sencillos pasos:

  1. Define lo mejor posible tu tema. Tómate el tiempo necesario para ello y asegúrate de que te resulte estimulante intelectualmente, pero también que al pensar en ello el corazón de un pequeño salto de alegría.
  2. Distingue claramente los requisitos formales para superar cada etapa del viaje (trabajos, artículos, publicaciones…). Cumple de acuerdo a las normas que exijan cada uno, pero no pierdas de vista que son solamente eso: etapas a superar y no lo que terminará por definir el sentido de tu trabajo y tu propia trayectoria.
  3. Lleva un registro de las dudas y los caminos que se abren (o cierran) al seguirlas. Al redactar la introducción, las conclusiones y preparar tu defensa lo vas a agradecer.
  4. Añade a este registro una bitácora de los descubrimientos y los elementos que te llevaron hasta ahí. Aplica lo mismo que en el punto anterior.
  5. Escribe constantemente y desde el principio. Así tendrás algo material delante que te evitará la angustia del vacío y además tendrás siempre material para trabajar en publicaciones.

Al final este viaje es completamente tuyo. El resultado debe dejarte enteramente satisfecho sin importar tanto la valoración que se haga del mismo. Corre riesgos, aventúrate, aprópiate de cada elemento de la investigación para recrearlo en tu propio trabajo. Por eso es tan importante distinguir entre requisitos formales y tu trabajo: los primeros se componen de reglas que hay que seguir y cumplir y que permiten una cierta evaluación, lo segundo es el conjunto de experiencias que son muy propias y singulares. Esto se dice fácil, pero verás que al final del camino es lo que más se aprecia y lo que te acompañará por muchos años más. Y sí, leíste bien, hay un final en el camino. Así que ánimo que nunca es tarde para comenzar a poner en práctica estos puntos.

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Carlos Alberto Girón Lozano

Blogger y content creator. Apasionado de lo que hago, buscando siempre proyectos interesantes para ampliar horizontes. Lo que ves aquí son los mares por los que me muevo, así que te invito a seguirme, suscribirte y navegar conmigo. Este es tu rincón y la imaginación es el límite.

  • Sea una tesis, una tesina, o un simple ebook, el camino siempre es más interesante que el resultado final. Además de la cognición, está la metacognición que desarrollas en el proceso.

    • Mi querido ratón, estamos completamente de acuerdo en este punto. Habría que añadir que en ese viaje hay un elemento de la mayor importancia: los compañeros del mismo, los rostros que van contigo sin importar si el horizonte ofrece un poético amanecer o una tormenta. ¡Abrazo roedor!

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