Estereotipos y otras verdades

La relación entre los estereotipos y la verdad

Después de haber visto Del revés, la última película de Pixar, me he quedado con una idea en la cabeza que tiene que ver con uno de los señalamientos críticos que puede hacerse al film: los estereotipos. La Real Academia de la Lengua define el estereotipo como una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. De la definición cabría destacar dos elementos esenciales: que se trata de una representación de la realidad en forma de imagen o idea (ya la conexión entre estas dos resulta interesante) y que ésta debe ser aceptada de forma colectiva. ¿Me hace falta algo?

He dejado fuera la última palabra de la definición porque es una que sin duda salta a la vista de inmediato. ¿El estereotipo tiene un carácter de inmutable? ¿Se trata entonces de una especie de condena de por vida? No seamos tan duros con la RAE que hace lo que puede intentando traducir la realidad en una indicación semántica para que nos podamos entender mejor. Las definiciones de las palabras son como ventanas que siempre pueden recibir ajustes. - tuitéalo     La peculiaridad es que una modificación puede cambiar por completo el paisaje que vemos a través de ellas. Por eso me he querido detener para invitarte a reflexionar sobre esta palabreja que tanto daño puede hacer.

La verdad de los estereotipos

Dentro de la palabra nos encontramos con dos raíces: stéreos y typos. Estas voces griegas nos dan una imagen bastante clara de lo que son los estereotipos: el prefijo estéreo- da la idea de algo firme o sólido, mientras que typos se relaciona con las nociones de modelo, símbolo y hasta la de molde. La segunda parte de la palabra tiene una importante parte de su historia en la imprenta, pues los tipos son la parte fundamental de la maquinaria que da como resultado la impresión de los caracteres. De manera que bien podemos pensar los estereotipos como moldes o representaciones de la realidad que se imprimen de manera firme y decidida en la mente de los individuos de una comunidad.

Los estereotipos son verdades cansadas. George Steiner - tuitéalo    

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Habría que preguntarse, entonces, por los mecanismos culturales que operan en esta acción de firmeza. En otras palabras, es importante preguntarse qué es lo que se imprime de esta manera en una sociedad y cómo es que consigue hacerlo. Con los estereotipos no estamos ante verdades últimas, sino ante interpretaciones que se moldean a base de golpes de cincel en la piedra de la memoria. Su valor no está en su tino para describir lo que es, sino en la maestría de una comunidad en dar y preservar su forma. Si Steiner habla de verdades cansadas es porque el estereotipo está ante nosotros como una pesada escultura a la que ya no se le puede retocar nada: ya todo está dicho, la puerta de la crítica está cerrada.

Derrumbando muros

¿Todo está dicho? Sí y no. Para que los estereotipos sean tales es necesario encontrar este carácter de inmutabilidad que es propio de esa plancha de la imprenta que ha golpeado y marcado ya el papel. Estar frente a uno de ellos es toparse contra un muro innegable que no por eso está exento de descripción. Describir el muro de un estereotipo es la puerta escondida que buscamos para superarlo. - tuitéalo     Lo inmutable es por definición lo que se resiste al cambio, pero no puede resistirse a la exhibición que, como bien sabemos, es algo que desgasta a cualquiera. Describir y señalar para poner a la vista de todos un estereotipo no le hará cambiar de forma, pero sí puede acotar su poder.

Los estereotipos encierran lo positivo y lo negativo de la mentalidad de una época. - tuitéalo    

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Habría que tener en cuenta que esta labor es la de la descripción de las mentalidades. En otras palabras, dar un paseo por el museo de los estereotipos es tanto como visitar la historia de los cambios en la mentalidad humana. Reconoceremos entonces los rasgos verdaderamente inmutables y los que han ido cediendo con el paso del tiempo. Podemos detectar los grandes vicios que derivan en catástrofes humanitarias, pero ¿habrá algo positivo que rescatar de los estereotipos? Con esta pregunta damos con un punto crucial y algo paradójico en el tema, a saber, la necesidad de analizar y describir un estereotipo sin caer al mismo tiempo en otro. El ideal es derrumbar lo que no nos permite ver con claridad sin entrar en un frenesí de demolición.

Originalidad y conciencia del presente

Lo que acabamos de resaltar resulta de suma importancia. Por un lado, implica aceptar que un estereotipo no es ni bueno ni malo en sí mismo o, para decirlo de otra manera, no son monocromáticos. Detenerse a descubrir la paleta de colores que lo componen evitará que los modelos del futuro de conviertan en una mera inversión de aquello a lo que se enfrentan. No se necesita mucho para darse cuenta de que si sólo invertimos las cosas lo que hemos detectado como malo podemos pasarlo a bueno, pero seguramente aquello que había de bueno y que nos pasó desapercibido mutará también a su contrario. Sin duda que podrás pensar en muchos ejemplos de este procedimiento.

La simple inversión de las cosas conserva más de lo que cambia. - tuitéalo    

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Un paseo detenido y analítico por lo estereotipos, entonces, nos llevaría al derrumbe de un mito muy caro para la humanidad (sobre todo en nuestros tiempos): el de la originalidad. Tener conciencia del presente y sus estereotipos vigentes es saberse heredero de una tradición. - tuitéalo     No es algo para arrancarse los cabellos o darse golpes de pecho, sino una actividad necesaria para saber lo predecibles que podemos ser y lo sencillo que es caer en lugares comunes. Se trata de un ejercicio de autocrítica que permite reconocer nuestros propios muros para saber mejor qué hacer con ellos. ¿A qué le otorgamos valor de verdad y por qué? ¿Cuáles son las imágenes que imperan en nuestro presente? ¿Qué modelos son los que hacen de viento para nuestras velas que buscan el futuro?

Los estereotipos, por tanto, nos hablan de nuestro tiempo y los elementos que considera inmutables. Son ese retrato del señor Gray que no nos gustaría ver, pero que detrás de su apariencia esconde un punto de origen (que no uno original) al que se puede volver variándose. Hay que demorase en la tarea de la contemplación para detectar los altos y los bajos, sólo así se evitará la mera inversión que deja intacto el núcleo de las cosas. Los estereotipos no se llevan bien con el gusto por los matices. - tuitéalo     Sabiendo siempre, por supuesto, que toda modificación debe pasar por la aceptación del colectivo. Ya lo ves, no hay nada más democrático que un estereotipo. - tuitéalo    

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Carlos Alberto Girón Lozano

Blogger y content creator. Apasionado de lo que hago, buscando siempre proyectos interesantes para ampliar horizontes. Lo que ves aquí son los mares por los que me muevo, así que te invito a seguirme, suscribirte y navegar conmigo. Este es tu rincón y la imaginación es el límite.

  • Los estereotipos vienen a ser como las etiquetas de los blogs.

    • Mi querido ratón. No estaríamos tan lejos de este asunto. La palabra etiqueta también da para ese juego ambivalente en nuestro idioma. Cuando uno va a una reunión de esas que destacan por su formalidad se dice que va de etiqueta (al menos en México). Pero también decimos que se etiqueta a alguien cuando le reducimos a una característica o cuando buscamos que una sola palabra defina la esencia de una persona (de manera regularmente negativa). Así que habría que tener cuidado para vestir de etiqueta nuestras entradas sin que eso signifique que pensamos que su vestimenta es más que suficiente para hablar de ellas y saber exactamente de qué van. ¡Abrazo roedor!