Elecciones, electores y elegidos: el caso mexicano

Líneas sobre el caso mexicano en las elecciones de este 2015

Al inicio de este año anticipaba que sería uno marcado por el momento ciudadano y las elecciones. Ya que ha pasado el vendaval del ejercicio democrático (al menos en México porque por aquí todavía nos queda uno no menor), es momento de hacer algunas reflexiones sobre los resultados. La importancia de los movimientos ciudadanos, es decir, de aquellos que levantaron la voz para denunciar la distancia entre el ejercicio de un gobierno por y para los partidos y las verdaderas demandas de la población, se ha hecho más que manifiesta. De manera más tímida en el caso mexicano, pero no por eso menos importante.

Como en México no volveremos a tener elecciones tan relevantes sino hasta dentro de tres años puedo hablar más de ello como algo “cerrado” o concluido. En el caso de las tierras hispánicas habría que decir que Podemos tiene ahora un rostro visible y tiene poco tiempo para hacer una declaración de intenciones pero con acciones concretas. Su futuro en las generales depende de lo que hagan ahora desde los espacios de representación obtenidos. Tanto en Madrid como en Barcelona la cosa fue muy clara: vamos con quien de verdad hable por los intereses de los de abajo. Pero, insisto, me parece que están ante una prueba de fuego que determinará lo que pase en las generales con los diversos rostros de estos movimientos ciudadanos.

Candidatos independientes en el caso mexicano

En el caso mexicano vimos un fenómeno bastante diferente. No podemos hablar de una agrupación política organizada y articulada que se levante como voz del ciudadano o, como tanto gusta decir por allá para darle un toque de nobleza al discurso sin reparar en los peligros de la expresión, como voz del pueblo. Salvo el notable caso de Pedro Kumamoto, los candidatos independientes (entiéndase los que no participan con un partido político como respaldo) que resultaron electos se separaron de su agrupación política antes de la elección para competir por cuenta propia.

En México las alternativas suelen llegar por las grietas en el interior de los partidos. - tuitéalo    

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Dados los duros requisitos administrativos necesarios para poder contender de manera independiente en una elección, no es de extrañar que sea quien ya cuenta con una red de apoyo construida desde una militancia partidista quien pueda presentarse por esta vía. Aunque, de cualquier manera, la política mexicana tiene en la escisión y el resentimiento su vía predilecta para la conformación de nuevas agrupaciones políticas. La organización espontánea de la sociedad es más bien un caso atípico cuando se trata de este tipo de cuestiones. Los cambios no se introducen de manera sencilla, de manera que esta vía se repite para inaugurar la figura de los candidatos independientes. Sumando, de nuevo, el esperanzador caso de Kumamoto.

El elector cansado, ¿un paso adelante?

Si hay un elemento común en los dos contextos es el cansancio del ciudadano que ejerce el papel de elector. La diferencia está en la respuesta que se obtiene ante este cansancio. Podemos destacar al menos cuatro posibilidades: la acción decidida para generar una alternativa, la acción de un voto de castigo para la agrupación actualmente en el poder, una acción de protesta que se manifiesta en la abstención o en la anulación del voto o, finalmente, la apuesta por refrendar el voto al grupo en el poder. Lo importante, en todo caso, es que el cansancio no se transforme en apatía. Si la opción se elige por un acto de reflexión ya se habrá ganado bastante para la vida democrática.

Un ciudadano cansado no es necesariamente un elector en potencia. - tuitéalo    

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Al ver los resultados de la elección en México podríamos pensar que se ha refrendado al Partido Revolucionario Institucional. Pero personalmente no puedo dejar de hacer notar que hablamos de una participación del 47% del electorado. Un porcentaje que no sorprende si se revisan los datos de las elecciones de mitad de un periodo presidencial, pero que no por ello deja de indicar que el desinterés y la apatía es mayor que la participación. Creo firmemente que cualquier lectura de la elección debe mantener presente este dato: el cansancio de la situación actual no es suficiente para que el elector aparezca. Nadie parece darse cuenta de esto y nos seguimos llenando de discursos de campaña que se apoyan casi exclusivamente en la creencia de que quiene está cansado es un elector potencial.

Vuelta a mi ciudad

Uno de los casos de un candidato independiente que logró el triunfo está precisamente en mi amada Morelia. Conociendo de primera mano las circunstancias, no puedo sino alegrarme por Alfonso Martínez que ganó todas las batallas. Primero la más personal, la de la renuncia al su partido que una vez más le cerraba la puerta a su legítima aspiración en lo que era ya inobjetable muestra de la podredumbre de sus estructuras. Después la ya comentada de lograr el registro pasando los complicados requisitos. Una más librando impugnaciones judiciales a su candidatura de quienes, en actitud demócrata, querían vencer en los tribunales lo que podían perder en las urnas. Finalmente, ganó lo más importante: la elección con los votos ciudadanos.

Alfonso Martínez puede comenzar desde abajo, desde el municipio, a generar un cambio. - tuitéalo    

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Alfonso abanderó una propuesta ciudadana y envió al tercer lugar de las preferencias a su ex-partido. Sólo la ambición y su consecuente ceguera pueden explicar el resultado del Partido Acción Nacional en una ciudad en la que se sentía muy cómodo. Pero Alfonso supo tomar distancia y sacar provecho de ello. Tiene ahora, como todos los candidatos independientes, una enorme responsabilidad: mostrar que esta esperanza que se abre puede ejercer el poder de manera responsable y dar resultados a las demandas ciudadanas más que a las agendas particulares de los partidos. Ojalá se mantenga alejado y procure una auténtica alianza con los ciudadanos para comenzar a articular desde abajo, desde el municipio, el cambio que tanto se necesita. Le deseo el mayor de los éxitos.

Nota sobre la anulación y castigo

No puedo cerrar estas líneas sin hacer una nota con respecto a este tema tan presente antes de la elección. Denise Dresser, una de las voces críticas más importantes del país, realizó una defensa del voto nulo como una forma de mostrar a los partidos la inconformidad y la falta de identificación con lo que se nos propone como opción para ser representados. Su mensaje estaba dirigido, de acuerdo a sus propias palabras, a quienes estaban precisamente en esta segunda situación, es decir, a los que no se decidían por las opciones que se les presentaban y por lo tanto consideraban no participar en la elección. Algo bastante razonable, salvo por un elemento que debo comentar aquí.

La votación válida emitida es el último invento de los insaciables partidos. - tuitéalo    

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Me ha hecho falta en la argumentación de Dresser una atención al elemento más real y concreto de la cuestión: la noción de votación válida emitida que se obtiene restando los votos nulos de la votación total emitida. En otras palabras, la académica omitió discutir en términos prácticos las consecuencias de la distribución del poder gracias a este gran invento de los partidos que elimina los votos nulos para la ecuación con la que se reparte el pastel. De manera que lo que suena muy bien como opción personal libre y democrática para manifestar mi inconformidad con las opciones y el estado de cosas se termina convirtiendo en un premio a los partidos en virtud de la argucia legal de la votación válida emitida.

El problema es que bajo la legislación que rige la elección el voto nulo no se convertía en una herramienta que representaba el ideal que defendía Dresser, sino que se encontró la manera de hacerlo jugar a favor de los partidos en el poder. Entre los efectos del denominado anulismo están las candidaturas independientes, cierto, pero también este invento de la votación válida emitida. No hay que abandonar nunca lo deseable, las justas demandas ciudadanas, pero no por eso se debe evitar que se discuta la consecuencia en los hechos de aumentar los votos nulos que terminarán siendo silenciados en el cálculo final. Si no lo hacemos así cometemos un error que también juega en contra de los ideales de Dresser: la confusión del elector, elemento que siempre termina haciendo que el castigo y los incentivos del cambio se queden para la próxima.

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Carlos Alberto Girón Lozano

Blogger y content creator. Apasionado de lo que hago, buscando siempre proyectos interesantes para ampliar horizontes. Lo que ves aquí son los mares por los que me muevo, así que te invito a seguirme, suscribirte y navegar conmigo. Este es tu rincón y la imaginación es el límite.

  • Lamentablemente, cuando un activista llega a las instituciones, tiene que acabar pagando un peaje.

    Las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo…

    • Mi querido ratón. Quizá con que se cumpla la tarea de mostrar y denunciar esas herramientas ya se pueda ganar algo de terreno. Luego la cosa es tener paciencia porque los cambios, si no son a través de una revolución, toman su tiempo. ¡Abrazo roedor!