Filoblogging: notas de lógica para blogueros

Mejorando los argumentos en la red

Me he demorado demasiado en hacer algo como esto. Es imperdonable, lo sé, pero a veces las neuronas van un poco más lento de lo que nos gustaría. Si hay algo que la filosofía puede aportar a la blogosfera de manera concreta y directa es precisamente un poco de lógica. Sí, así como lo oyes. En los blogs nos encontramos con textos y espacios de diálogo donde una buena argumentación, una cuidada manera de hilar las ideas, se agradece y enriquece la red. Así que este es un espacio más que óptimo para engarzar la filosofía y el blogging. Dicho lo anterior, te invito a iniciar un recorrido por el interesante mundo de las falacias.

Sí, así como lo oyes: las falacias son muy interesantes. Ya sé que pensarás que eso sólo puede decirlo alguien que haya estudiado filosofía o alguien con algún problema mental que, para el caso (es decir, en mi caso), podría ser lo mismo. En parte tienes razón, aunque en la carrera de filosofía hay muchos que odian esta materia que se puede acercar tanto al análisis matemático. Pero más allá de las bromas y las anécdotas hay que reconocer su valor e importancia incluso en el nivel más elemental: sin las herramientas de la lógica los argumentos malos y malintencionados pasarían inadvertidos. - tuitéalo     Aunque aquí viene lo paradójico e interesante: se necesita un poco de lógica, que no de gracia, para armar un argumento con mala intención. En otras palabras, argumentos malos puede haber muchos por falta de conocimiento, pero los malintencionados son aquellos que se arman conscientemente y con un fin que ahora veremos con más calma.

Argumentos y falacias

Un argumento es una prueba que se da para sostener que algo es verdadero o falso, es decir, son las razones que ofrecemos para sostener nuestro dicho. El argumento puede pensarse como materialización fónica o escrita de un razonamiento. - tuitéalo     Esto significa que cuando hablamos y escribimos buscando dar razones de lo que queremos decir (porque bien se puede pasar olímpicamente de ello) damos cuenta de la estructura lógica y formal de lo que pasa en nuestra mente al razonar. La noción más clásica de verdad es aquella que nos habla de la coincidencia entre lo que se piensa y lo que es, entre la cosa y el intelecto. De manera que la forma lógica es muy importante para mostrar que, en efecto, esta coincidencia se da. Es, en pocas palabras, como llevar de la mano a quien te lee o te escucha para ir estación por estación hasta llegar a la conclusión que te interesa.

En los argumentos hay que distinguir entre verdad y validez. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Unas cuantas líneas y tenemos ya muchos elementos por aclarar y profundizar. Pero eso tendrá que quedar para mejor oportunidad pues aquí lo que me interesa es que el ambiente se vaya impregnando con el aroma de los conceptos. Si hablamos de lógica tiene que quedar claro que términos como argumento, forma, razón, conclusión, verdad y falsedad son los ingredientes básicos que deberán encontrar su lugar y su justa medida. Así que, de momento, vamos a dejarlos suspendidos para centrarnos por un momento en el aspecto formal del argumento, es decir, en su forma lógica. Esto implica distinguir dos elementos fundamentales: las premisas y la conclusión. Las primeras se componen por las proposiciones que dan anteceden y dan soporte a la segunda, es decir, que las premisas son precisamente las razones que se dan para sostener la verdad de algo.

Tanto las premisas como la conclusión pueden ser verdaderas o falsas, pero lo importante en este caso es la relación que hay entre las primeras y la segunda para determinar la validez de un argumento. Esto es central: la verdad o falsedad de las premisas y de la conclusión es algo distinto de la validez de un argumento. La validez se alcanza cuando las premisas implican la conclusión, esto desde un punto de vista deductivo, es decir, cuando de las premisas se deduce la conclusión.  Lo cual quiere decir que un argumento puede ser válido pero no necesariamente por ello verdadero, así que es muy importante no confundir las nociones. Sobre todo para distinguir claramente lo que es una falacia.

El término falacia deriva del latin ‘fallatia’ que significa engaño. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Un error en la forma lógica, es decir, en la relación entre las premisas y la conclusión, altera la validez del argumento. Cuando esto sucede, sea o no intencionalmente, se cae en una falacia. La palabra, por tanto, designa como una forma de engaño todo argumento con apariencia de validez. Para ello se puede hacer uso de premisas verdaderas pero de las que no se sigue la conclusión, como puede ser el típico caso de un horóscopo. Puede ser verdad que los planetas estén alineados, pero de ahí no se sigue que el dinero llegue o que el amor de tu vida se cruce en tu camino. Intentar concluir lo segundo de una premisa de corte astronómico cae en el cajón de las falacias. Falacia es un argumento con apariencia de verdad pero que no respeta una forma lógica correcta. - tuitéalo    

Las fuentes de la falacia

Siguiendo la propuesta de Ricardo García en su Diccionario de falacias, te comparto las cuatro fuentes habituales de las falacias. Esto no es sino una preparación para tratar en futuro algunas de las formas de falacias que podemos encontrarnos en el día a día para reconocerlas y evitarlas. Digo algunas porque bien se sabe que las clasificaciones son sumamente variadas e interminables. Así que resulta sumamente útil tener estos elementos generales que pueden encender los focos de alerta en un texto o en un diálogo. Como verás, son fácilmente reconocibles y seguro que en más de una ocasión has pasado por una situación así.

Abandonar la racionalidad

Esto sucede cuando, dicho de manera coloquial, hacemos oídos sordos a las razones. Si hay un elemento que no estamos dispuestos a poner en duda o a discutir, entonces nos negamos a escuchar razones por más convincentes que puedan resultar. También es probable que estemos defendiendo algo que sabemos de antemano que resulta falso, por lo que nos esforzamos en generar distracciones o ambigüedades para esconder este hecho.

No discutir la cuestión de litigio

Esto es algo sumamente común en las discusiones. Cuando una persona se siente acorralada o ve que su punto de discusión se precipita puede introducir nuevos elementos que desvían el punto de debate. Generar confusión con respecto a lo que se está discutiendo es una estrategia falaz - tuitéalo     que pretende “ganar” en otro terreno y trasladar esa victoria al punto que sentía perdido.

No respaldar lo que se afirma

Al afirmar algo se contrae una doble obligación con respecto a lo afirmado: no renunciar a probar lo que se dice y, por lo tanto, ofrecer razones para eso mismo que se afirma. Parece algo evidente, pero tampoco resulta extraño que alguien suelte afirmaciones de manera alegre sin preocuparse mucho por brindar el apoyo suficiente a las mismas. Esto puede ser más o menos grave dependiendo del tipo de texto al que nos enfrentamos, pero en general es mejor ofrecer las razones para que el lector pueda valorarlas.

Olvido de alternativas y confusión de conceptos

El autor reúne estos dos elementos en una sola categoría. Por un lado, el ejemplo más claro del olvido de alternativas es la generalización apresurada, es decir, cuando nos aventuramos a afirmar que todos los casos de algo son iguales después de haber visto sólo algunas muestras. Veo una rosa roja, la segunda que veo es roja también, entonces afirmo: todas las rosas son rojas. Aquí me olvido de las alternativas de manera evidente, por lo que caigo en una falacia. Muy cerca de este tipo de error está la confusión de conceptos. Para ejemplificar de manera sencilla podemos seguir el mismo caso para hacer notar que el color de la rosa es un accidente y no una propiedad esencial. En otras palabras, puede haber rosas que no tengan el color rojo, pero en la generalización se confunden los conceptos de esencia y accidente para hacer pasar el segundo por un elemento esencial. Esto también puede suceder con conceptos como regla y excepción, todo y parte, absoluto y relativo y, finalmente, continuo y cambio.

Hay muchos tipos de falacias, pero se pueden encontrar elementos comunes entre ellas. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Con esto podemos dar por terminadas estas notas. En las próximas semanas te iré proponiendo algunas falacias que comparten estas características generales. Así, espero poder dar algunas herramientas que, aunque un poco técnicas y densas, permitan mejorar la forma en que se argumenta o al menos que puedas pasar unos ratos divertidos detectando fallos en las conversaciones con tus amigos. Aunque, te lo advierto, esta es una manera muy rápida para lograr que misteriosamente todos dejen de llamarte. Nos vemos la próxima semana con una primera tanda de falacias.

No te olvides de visitar la guía de estilo para enlazar las entradas de este blog. El área de comentarios aquí abajo es tuya, no dejes de usarla. Estaré encantado de dialogar contigo y recuerda: compartir es gratis. ¡Hasta pronto!

Carlos Alberto Girón Lozano

Blogger y content creator. Apasionado de lo que hago, buscando siempre proyectos interesantes para ampliar horizontes. Lo que ves aquí son los mares por los que me muevo, así que te invito a seguirme, suscribirte y navegar conmigo. Este es tu rincón y la imaginación es el límite.

  • Bolboreta Papallona

    A mi me apasiona la lógica y me parecen muy interesantes las falacias… creo que debo tener un problema mental, porque no he estudiado filosofía…

    • ¡Saludos mi querida mariposa! Así que eres un logidóptero entonces. Qué lindo es sentirse acompañado en ese gusto por una materia como la lógica. Al final es probable que esa pasión que nos mueve sea por la voluntad de entender los vuelos de nuestras propias neuronas. Algo que en comunidad seguro que resolvemos de manera más sencilla. 🙂 ¡Abrazo logidóptero!

  • Carolina

    Al principio pensaba que ibas a dar una lección de lógica pura y dura. Algo estudié en el bachillerato y creo que ninguno de la clase entendimos nada.
    Si te centras en las falacias la cosa se ve interesante :). Igual no es lo que yo pienso, pero hay muchas cosas que se dicen que son falsas y que de tanto repetirlas la gente se las acaba creyendo.
    Un abrazo 🙂

    • En México el problema que se tiene es que quien llega a dar este tipo de materias no es realmente especialista en el tema, así que eso hace que se centren en cosas pesadas y a veces bastante inútiles para el día a día de un estudiante. Por eso entiendo que cuando se escucha la palabra no se tengan muy bellos recuerdos o suene como a matemáticas y algo tiemble en el fondo del ser. Espero que con estas líneas se puede hacer algo para mejorar la reputación de la materia. ¡Un abrazo Carolina!

  • Con la osadía que me permiten mis escasos conocimientos sobre este tema, te sugiero el término ‘filonet’ que podría traducirse por ‘amante de la red’.

    Efectivamente, la verdad de la red no tiene por qué coincidir con la verdad de la calle (por simplificar la cuestión). Algo puede ser TT y responder a una pequeña acción que puede estar incluso silenciada por los grandes medios de comunicación.

    Como profesional que eres del ramo, te hago la siguiente pregunta: ¿Algo es más verdad por ser TT?

    • ¡Saludos Jerby! La respuesta inmediata sería que no. Pero hay un par de cosas que tendrían que aclararse: la primera es si la verdad admite grados, es decir, si algo es más o menos verdadero o simplemente lo es o no lo es. La lógica clásica se inclina por lo segundo, pero hay lógicas polivalentes donde quizá el TT tendría algún tipo de peso a la hora de medir la verdad. Esto, por supuesto, nos lleva al segundo tema que resulta igualmente peliagudo: ¿qué es la verdad? Un terreno en el que no se puede entrar en un comentario como este, pero sí que puedo decirte que en el sentido en el que creo entender tu pregunta lo mejor sería optar por la mesura y hablar mejor de popularidad, aceptación o hasta voluntad popular antes que de ‘verdad’. ¡Un abrazo!

  • Jacinto Martin-Prat Valls

    ¿Las falacias son ciertas o falsas? Precisamente la falsedad de la falacia es su certeza.Dejando aparte el juego de palabras,el tema de la Falacia es tan apasionante como el de la Verdad:la una es espejo de la otra.Y luego algo aún mas apasionante:¿Que es falaz,que es cierto…La Realidad existe,depende a lo que llamemos tal.Y Dios,es un término falaz,cierto o ioperante en términos filosóficos? Y por otro lado,un tipo de “falacia” que a mi me apasiona:la novela ¿Es faláz afirmar la existencia de Odysseus,o mejor sería afirmar que la existencia de este o la de cualquier personaje de Borges,no “habitan” en un tipo de realidad? Me piden el ordenafor,seguimos luego…Saludos.

    • ¡Saludos Jacinto! Un par de semáforos rojos se encienden ahora. Las falacias son argumentos con apariencia de validez, de manera que la primera pregunta puede inducir al error. La segunda frase es interesante: una falacia es ciertamente falsa, pero lo importante es poder detectar la razón para que así sea. El segundo de los semáforos es muy interesante: cuidado con el paso de lo lógico a lo ontológico. Verdad y existencia o verdad y realidad son cosas que pertenecen a planos distintos. La primera es una propiedad lógica de los enunciados, mientras que las otras caen del lado de la ontología. Este semáforo se enciende por un riesgo de falacia si estas dos cosas se confunden. 😉 ¡Un abrazo!

      • Jacinto Martin-Prat Valls

        Sin lugar a dudas,Carlos,entre mis ideas oxidádas sobre la lógica,unidas a la falta de entrenamiento filosófico,me hacen resbalar por tan empinado panorama.Creo que es un problema de lenguaje.Verdad y existencia,claro que pertenecen a planos distíntos,debería haber dicho certeza,quizás.Y no solo – que yo sepa – exíste la verdad como propiedad de la Lógica,sino como refutación de la existencia de algo.”Yo exísto” espero que sea cierto,que sea una propiedad del Ser,un Ser del que sin tener la mas remota idea de su esencia o una simple fantasía equivocada de su existencia, viva y particípe en él.Cuestión que para nada está claro,desde luego,pero vá y viene,no yá por la obvia necesidad de perpetuarse,sino que es una de las que me debato de manera intermitente,junto al otro extremo budista,de la vacuidad del Todo.

        • Hay perspectivas distintas y nadie puede tenerlas todas. Por eso el diálogo es tan importante y tan enriquecedor. Te recomiendo que explores el tema del argumento ontológico de san Anselmo. Ese es un ejemplo claro de cómo se relacionan los atributos relacionados con la existencia. En el caso de Anselmo la pregunta sería: ¿es la existencia un atributo de la perfección? Algo que podemos tomar en este caso para decir: ¿es la existencia un atributo de la verdad o la certeza? La pregunta queda abierta porque hay al menos dos grandes corrientes de pensamiento que responden en sentidos diferentes. ¡Un abrazo!

  • Pingback: Filoblogging: las falacias que juegan con la esencia()

  • Pingback: "Cinema paradiso", la historia de la princesa y el soldado()