Cinco frases para motivarse diariamente

Cinco frases para mantener siempre un buen ánimo

La vida es un conjunto de acontecimientos. Algunos se dan en un registro alto y otros en unos que son más bien bajos. Las frases para motivarse vienen bien tanto en los días que uno está arriba como en los que no, así que se me ha ocurrido que hoy podía repasar algunas de esas frases para motivarse diariamente sin importar si llueve o el sol está como gritando para invitarte a la playa. ¿Te apetece acompañarme? Venga que nunca está de más darse un respiro mental y mimar un poco a las neuronas que toda la semana están trabajando tan duro.

Motivar parece sencillo: decir las palabras correctas en el momento justo. Claro, así de fácil. Hay que desarrollar una sensibilidad especial para poder alternar correctamente las palabras con el silencio y encontrar la combinación ideal de las mismas para el momento que vive quien está frente a nosotros sediento de motivación. Pero no te asustes, las frases para motivarse están por todos lados, así que bien puedes armar una colección personal del tipo: Frases para motivarse diariamente de Pepito González. Las usas de manera personal y las tienes listas para regalarlas cuando alguien las necesita. ¿Suena bien? Pues hasta aquí sería todo perfecto de no ser por un pequeño detalle: la motivación no está fuera de nosotros mismos. - tuitéalo    

No te estoy descubriendo nada nuevo: motivar significa encontrar un causa, darle un motivo a alguien o a algo. Se trata de un empuje, de una disposición de ánimo que se busca, que se genera con esfuerzo. En otras palabras, la motivación no es algo que cae del cielo sino que viene de dentro de la persona misma. Las palabras motivo y ánimo comparten una referencia al movimiento en su raíz. El motivo es lo que mueve, mientras que el ánimo es la fuerza o energía vital que nos impulsa en una dirección. Dar ánimo es, por tanto, dotar de la energía necesaria para el movimiento: encontrar en tu propia alma una razón para moverte. - tuitéalo     Las frases para motivarse son una especie de fórmula mágica del lenguaje que es capaz de encender el caldero del alma que parecía estar apagado o avivar las llamas del que ya estaba encendido. Pero el viento viene de dentro de ti, eres tú quien debe dejarlo correr.

Encendiendo motores…

Atendamos entonces a los conjuros, las mágicas combinaciones de palabras que algunas mentes brillantes nos han dejado como semillas del movimiento. No puedo dejar de recalcarlo: si estás aquí es porque has encontrado dentro la fuerza necesaria para reencontrarte con el ánimo o para alimentar el que ya tienes. Has sido tú quien ha dado el primer paso y eso es ya una buena razón para sonreír. Celebra entonces con estas cinco estaciones que te propongo este descubrimiento de tu iniciativa. Por eso, ya que estamos con esto de moverse, escuchemos al escritor británico Charles Dickens (1812-1870), autor de obras como Oliver Twist, Cuento de Navidad y Grandes esperanzas:

El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Charles Dickens - tuitéalo    

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Ensayo y error, la fórmula de la experiencia y la que parece ser la máxima de la naturaleza misma. La vida se abre paso ensayando posibilidades, tentando con formas inverosímiles que logran más o menos éxito. Leibniz decía aquello de que estamos en el mejor de los mundos posibles y la historia de la evolución no parece poder contradecir una tesis de este tipo. En otras palabras: o estamos en el mejor de los mundos posibles o simplemente no estaríamos. La ciencia también tiene mucho que decir sobre la motivación y a veces lo que nos dice sorprende por salir de esa imagen seria y fría que tenemos de los científicos con su blanca indumentaria. Tal es el caso de Albert Einstein (1879-1955) que, además de sacar la lengua para una fotografía, nos regala la siguiente frase:

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento. Einstein - tuitéalo    

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Es más que conocida la anécdota de este simpático físico de origen alemán según la cual uno de sus profesores vaticinaba que nunca conseguiría nada en la vida. No se trataba de ningún vidente, por supuesto. Quién podía saber que se dirigía a uno de los científicos más importante del siglo, pero en potencia. Este tipo de historias de grandes talentos que fueron menospreciados en su infancia van muy bien con las palabras de Aldous Huxley (1894-1963), otro novelista inglés. El autor de Un mundo feliz da un giro a la noción de experiencia destacando algo más allá del proceso que mencionábamos antes:

La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. Aldous Huxley - tuitéalo    

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Claro que no se trata de volver la vista atrás y lamentarse de lo que ha pasado, de lo que no hemos hecho con eso que ha ido sucediendo mientras avanzamos. La transformación personal no tiene fecha de caducidad. - tuitéalo     Sí, ya sé que la muerte es el límite implacable, pero estamos hablando del contenido, del transcurrir en el que vamos siendo algo distinto momento a momento. Mientras hay tiempo y movimiento la posibilidad de ser diferentes existe. Vaya novedad, me dirás, pero eso significa que tienes la opción de mirar al pasado sin remordimientos, de encontrar ahí la fuente de inspiración para encontrar un camino. El pasado está lleno de motivos que hemos ido cultivando sin darnos cuenta. - tuitéalo     Aquí te dejo las palabras de Mary Anne Evans (1819-1880) que usó como camuflaje de sus palabras el seudónimo George Eliot:

Nunca es demasiado tarde para ser la persona que podrías haber sido. George Eliot - tuitéalo    

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Vaya muestra de que a una voz potente no hay tormenta que la pueda silenciar. No hay mejor manera de cerrar y despedirse que recordando el punto de partida con esa idea que se repite una y otra vez: somos los artífices de nuestro propio destino. Aquí, en estas manos que ahora se mueven, están las herramientas con las que voy labrando el camino. Al momento de enviar este texto a la red dejo una huella en mi propia vida. Pero esto puede decirse de mejor manera y para ello nada como la poesía. Por eso acudo a William Ernest Henley (1849-1903), el poeta de Mandela, autor de Invictus. Debo sincerarme contigo porque me parece que el británico ha logrado el conjuro perfecto: un texto sencillo, pero que resuena con un eco incansable. Monumento literario a la constancia que en uno de esos registros muy bajos de mi propia vida me sirvió de mantra para encontrar motivos en lo más oscuro de la noche. Te dejo con las dos líneas finales del poema deseando que los vientos de cambio lleguen al caldero de tu alma.

Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma. William Henley - tuitéalo    

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Carlos Alberto Girón Lozano

Blogger y content creator. Apasionado de lo que hago, buscando siempre proyectos interesantes para ampliar horizontes. Lo que ves aquí son los mares por los que me muevo, así que te invito a seguirme, suscribirte y navegar conmigo. Este es tu rincón y la imaginación es el límite.